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Movilion

A nadie le importan las pantallas curvas

Estamos en período de pruebas, lo que realmente interesa es la flexibilidad como trampolín al premio mayor: los dispositivos móviles adosados al cuerpo y confundidos con vestimenta, enrollados a la muñeca o metidos en el cuello de la camisa.

Desde ya, Samsung y LG están entre los más activos en esta línea de vanguardia de lo móvil. El Wall Street Journal dio con información sobre una solicitud de patente presentada por Samsung el mes pasado en Corea del Sur. Ahí se muestra un dispositivo móvil que parece una tableta con una pantalla que se dobla por la mitad.

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“Las curvas son un paso preliminar hacia las pantallas flexibles”, le dijo hace poco al WSJ Lee Bang-soo, un alto ejecutivo de LG Display que hace pantallas para Apple. “La tecnología detrás de esto permite el desarrollo de nuevos productos que se doblan, pliegan y enrollan”.

La empresa, que no comenta sobre productos no lanzados, también está desarrollando un aparato que se llevaría en la cabeza que reproduce música y recibe llamadas telefónicas cuando está sincronizado con un smartphone, según otra solicitud de patente registrada en octubre.

Esta clase de dispositivos necesitan nuevos tipos de pantallas porque no son rectangulares ni planos como los smartphones. Sus rivales estadounidenses como Microsoft, Apple y Google también trabajan en aparatos que se pueden llevar en el cuerpo y están probando prototipos con proveedores en Asia.

Así como hace años las pantallas de cristal líquido reemplazaron a las de tubos de rayos catódicos en los televisores, los fabricantes coreanos ahora concentran sus esfuerzos en las pantallas de diodos orgánicos de emisión de luz (OLED, por sus siglas en inglés), que ofrecen colores más nítidos y pueden ser más delgadas que las de cristal líquido, ya que no requieren de retroiluminación. Fabricantes de pantallas de Japón y Taiwán también prueban con diferentes tipos de pantallas flexibles que aún no lograron producir de forma masiva.

En laboratorios independientes, las filiales de pantallas de Samsung y LG han aprovechado la estructura más sencilla de OLED para agregarle un poco de elasticidad a la capa inferior de las pantallas de los teléfonos inteligentes para que no se quiebren cuando son curvadas o están dobladas. Esto se logra al reemplazar con plástico el vidrio en el panel posterior de las pantallas. Con el plástico, son más ligeras y se doblan con más facilidad. Sin embargo, también podría hacerlas más vulnerables a rayarse y a la humedad, un reto tecnológico que las empresas buscan superar.

Para hacer que una pantalla se pueda doblar por la mitad, Samsung tiene que reemplazar todos los componentes de vidrio de la pantalla con plástico resistente, una técnica que aún está a varios años de perfeccionarse. La lámina de plástico tendrá que ser a prueba de raspaduras, altamente resistente al fuego, lo suficientemente elástica para doblarse en ángulos rígidos y tan transparente como el vidrio. La producción masiva de estas láminas de alta calidad también es un desafío dada la compleja estructura química de los materiales.

Cuando la tecnología haya madurado lo suficientemente, las posibilidades serán enormes. Una tableta, o hasta una pantalla de televisión portátil, podría doblarse varias veces para caber en una bolsa o un bolsillo.

Mientras tanto, es posible que los fabricantes de hardware sigan usando una combinación de vidrio y plástico. Para hacer una pantalla que se doble, por ejemplo, una empresa podría colocar dos láminas de vidrio una al lado de la otra y luego conectarlas con láminas de plástico, explica Kang Chung-seok, ejecutivo de Kolon, una empresa que desarrolla nuevos materiales como láminas de plástico delgadas para la nueva generación de pantallas.

Para Kang, esta tecnología podría llegar en menos de un año. En este caso, el reto consistirá en hacer que el doblez de la pantalla se acople completamente al resto del cuerpo del aparato.

En Finlandia, la firma de tecnología Canatu Oy dice que ha desarrollado una lámina flexible a base de carbono para sensores de tacto que puede doblarse en ángulos más agudos que aquellos en pantallas convencionales, sin romperse. La compañía espera alcanzar una producción mensual de dos millones de unidades para fines de 2014, en función de la demanda esperada de los fabricantes de teléfonos inteligentes y aparatos que se llevan como accesorio de vestimenta.

Vía WSJ.