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Movilion

Vuelven las manos sucias a los pagos móviles

Pasé los últimos días en Milán, Italia, en el congreso de la GSMA sobre NFC y Dinero Móvil. El saldo general creo que es que todavía hay escepticismo en torno a la capacidad del NFC de entregar algo sustantivamente mejor a la experiencia de pagos que ya existe en las economías de alta bancarización.

Y por otro lado, nadie parece apostar a que el NFC y los no bancarizados sean otra cosa que agua y aceite. Charlando con diferentes jugadores de los pagos móviles, varios de ellos de India y del Sudeste Asiático, creo que está madurando la idea de que el modelo de startup de garage de Silicon Valley no es apto para el desarrollo de medios de pago innovadores ahí donde el efectivo es el rey.

Quiero contarles sobre una tendencia que me pareció percibir en los mercados emergentes: el retorno de las manos sucias.

Siempre sentí una alta dosis de esnobismo en ciertos círculos del entrepreneurship donde no hay dudas de que quebrar con una compañía que comercializa códigos QR (o la tecnología de moda del momento) tiene mucha más onda que tener una rentable distribuidora de golosinas, por más innovadores que puedan ser sus canales de venta.

Por primera vez en bastante tiempo, sentí algunos indicios de que las distribuidoras de golosinas pueden tener un nivel de “onda” nunca antes visto. En relación al ecosistema de pagos móviles/digitales, me refiero a las redes de agentes que capturan efectivo.

Las plataformas transaccionales se están transformando en un commodity: todos los puestos de exhibición en este evento ofrecían una gama de productos que se diferenciaban más por el marketing que por sus funcionalidades. No se vislumbra mucho espacio para innovar por aquí.

Sí en cambio se nota cada vez más que hay mucho para innovar en cómo ingresa el efectivo a este ecosistema financiero móvil. En Argentina, por ejemplo grosso modo podríamos decir que hay 100.000 agentes con capacidad potencial para actuar como agentes de ingreso de efectivo a un ecosistema de pagos. Es un número finito.

El que llegue primero o llegue mejor, tendrá una ventaja competitiva importante, que difícilmente se commoditice. Es más, probablemente los jugadores que no lleguen a una masa crítica de agentes, sean expulsados vía precio por quienes tengan un control más acabado de la cadena.

Pero este es un negocio, que tiene mucho menos de garage, y mucho mas de calles de tierra, requiere montar una fuerza de venta que sobre todo recorra barrios periféricos, y que se va a tener que embarrar pies y manos.

Les dejo un video de una red de más de 35.000 agentes en India con la que compartí la mesa en la presentación, que paradójicamente empezaron vendiendo boletos de tren y hoy son una pieza fundamental para muchas iniciativas de pagos móviles en ese país.

Tal vez, en la hora de las manos sucias, el kitsch es el nuevo cool.