Skip to content
Movilion

Angry Birds se convierte en gaseosas, parques y entretenimiento.

El juego móvil está inspirando otros negocios. Durante diciembre se inaugurará un nuevo parque para niños en la población de Vuokatti, la última novedad en la serie de atracciones que ofrece este pequeño resort de esquí.

La franquicia de Angry Birds se convirtió en un aspecto inusual pero clave para las ventas del fabricante de equipos para parques infantiles Lappset, que diseñó el de Vuokatti. Las atracciones de la empresa relacionadas a Angry Birds catapultaron las ventas 20% en un año a un récord de 57 millones de euros (US$74 millones).

Los equipos de juegos de Lappset son solo una pieza del imperio en expansión de Angry Birds. Todo tipo de empresas, desde pequeños productores de dulces a la cadena de tiendas de ropa sueca Hennes & Mauritz y el fabricante de juguetes estadounidense Hasbro se subieron al tren. Los personajes del juego están apareciendo en latas de refrescos, sandalias y libros educativos.

“Hace mucho que dejamos de considerarnos una empresa de videojuegos”, dijo Peter Vesterbacka, director de marketing de Rovio. “Somos una compañía de entretenimiento”.

La empresa espera que en dos años pueda generar la mitad de sus ingresos con licencias o regalías. El año pasado, su facturación total fue de 75,4 millones de euros. Casi un tercio de esta cifra vino de la división de comercialización de productos y licencias.

Lev Mazin, presidente ejecutivo de Ask Your Target Market, una firma de investigación especializada en el mercado en línea, señaló, sin embargo, que la marca Angry Birds está dando señales de fatiga. “Tarde o temprano, la gente empezará a buscar otras cosas que hacer”, dijo. El ejecutivo cree que es difícil sostener la narrativa necesaria para sostener las ventas de mercancía. “Lo más inteligente que puede hacer Rovio es seguir experimentando y tratar de dar en el blanco con otra oportunidad de oro”.

Rovio emplea a unas 500 personas en Finlandia y Vesterbacka calcula que en torno a otras 1.000 trabajan en otras partes del país en la producción de mercancía de marca Angry Birds. En contraste, el mayor empleador del país, Nokia ahora tiene una plantilla de 18.700, 6.000 menos que hace cinco años.

El marcado declive de Nokia ha causado ansiedad en el país.

Para compañías como Lappset, el fenómeno de Angry Birds, que arrancó en 2009, cuando Rovio ya había desarrollado otros 50 juegos sin demasiado éxito, llegó como un regalo del cielo.

“Vimos lo que Rovio fue capaz de hacer en EE.UU. y China y nos dimos cuenta que ni siquiera vendíamos en esos mercados”, explica el presidente ejecutivo de Lappset, Juha Laakkonen. “Así que fuimos a Rovio y les preguntamos si podíamos hacer algo por ellos. Primero queríamos crear una línea de productos, pero Rovio pensó que estábamos limitándonos demasiado”.

Cuando Lappset se acercó a Rovio, atravesaba un momento difícil a medida que las municipalidades y otros compradores de grandes estructuras de juegos y parques de actividades recortaban el gasto. Competidores estaban despidiendo personal, pero Laakkonen se propuso mantener la compañía a flote.

Por su parte, Mika IImola, gerente de exportaciones para el pequeño productor de bebidas finlandés Olvi Oyi, iba en un avión cuando vio una calcomanía de Angry Birds. Pensó: ‘¿Por qué no hace Olvi refrescos con la marca Angry Birds?'”.

Ahora, la compañía vende cuatro sabores bajo la etiqueta de Angry Birds. Los refrescos, que llegaron a las tiendas en abril, se convirtieron en los más populares en los 134 años de historia de Olvi, tras vender 7,5 millones de latas en ocho meses. Eso representa un tercio de su producción total.

Lappset también está listo para expandirse. Desde el acuerdo con Rovio, construyó más de 30 atracciones de Angry Birds, desde pequeños parques cubiertos en supermercados hasta parques temáticos de más de 10.000 metros cuadrados, en países como China, Holanda y el Reino Unido.

“Uno no puede esperar a que mejore la situación en Europa. Hay que hacer algo”, dijo Laakkonen.

Vía WSJ.