Por Nicolás Falcioni
Los frentes de batalla en la guerra de los sistemas operativos móviles se multiplican, mientras se agudiza la interdependencia con los fabricantes. Esta tensión, que aparece sazonada por el fuerte crecimiento de los smartphones, tiene al resto del ecosistema expectante, analizando dónde poner sus fichas.
Android y Droid son el fuego y la esperanza del rescate de Motorola, que añora aquellos días de 2005 y 2006, cuando la línea RAZR hacía suspirar de envidia a los rivales. Con cada vez más ventas originadas en smartphones, sus precios promedio aumentan año a año.
La consultora Oppenheimer estima que el precio promedio de los aparatos de Motorola saltará hasta los 200 dólares este año, frente a los 130 del año pasado. Todo hace suponer que la división de handsets volverá a obtener ingresos en el 4Q de 2010.
Los problemas de sus enemigos ayudan. El iPhone 4 con lo de la antena, y la taiwanesa HTC con el caos que rodea su cadena de suministro. Pero no todas son rosas; Motorola no es el único fabricante usando Android como sistema operativo (también están Samsung y LG).
Y además, en Estados Unidos, la marca Droid pertenece a Verizon, que también comercializa el Droid de HTC. Sin mencionar que probablemente el año que viene Verizon empiece a vender iPhones.
Lo más destacado de Android esta semana fue el anuncio de que el Android Market está buscando expandir las opciones de billing, para que los usuarios puedan adquirir aplicaciones y pagarlas luego a través de la factura del operador, sin tener que ingresar la tarjeta de crédito.
Como antecedente inmediato, a fines del año pasado T-Mobile en Estados Unidos lanzó una actualización de soft que permite esto último a sus clientes. En ese momento Cole Brodman, Director de Tecnología de ese carrier, dijo que los usuarios de Android consumían 50 veces más datos que el resto y que al menos la mitad visitaba Android Market a diario.
Pese a la vigorosidad de Android e iPhone, Windows 7 no terminó de tirar la toalla. En los últimos días se supo que al menos Dell, HTC, Asus, LG y Samsung dicen estar probando el nuevo sistema operativo, que todos coinciden en describir como una revisión completa de la plataforma móvil de Windows.
Mientras Steve Ballmer salió a decir que analizan pagarle por adelantado a los desarrolladores que apuesten por su hijito recién nacido, algunos analistas coinciden en que varios fabricantes pueden considerar el nuevo Windows como una opción válida para sus potenciales tablets.
Un tema clave será hasta qué punto los fabricantes podrán meter mano en la interfaz de usuario (siempre en relación a lo flexible que es Android en ese sentido).
Con W7 Microsoft busca además promover sus ambiciones en el territorio del cloud computing; el OS incluye un sitio web asociado para compartir archivos, almacenar fotos, contactos, etc. De hecho, el sitio Windows Phone Live ofrece 25 GB de almacenamiento gratuito.
Así Microsoft se prepara para la llegada, antes de fin de año, de los otros dos pesos pesados de este juego. Meego, que es un open source pero viene con el apoyo de Nokia e Intel, y el nuevo OS de Research In Motion, del que los desarrolladores hablan, y muy bien.
La pregunta es si estos últimos tres lograrán distraer las miradas de los desarrolladores, clavadas como parecen estar en las promesas de masividad de iPhone y Android.